miércoles, 19 de febrero de 2014

Heridas invisibles

Soy el Dios de la incerteza
en el orden absoluto.
Me gobierna una mentira
que destruye mi alma inepta
y mi corazón corrupto.
Más quisiera yo pedir
si merecerlo pudiera;
que me equivoco por vicio
y por costumbre desisto
en mi afán de fantasías
entre sueños y quimeras.

Ya no me atrevo a llorar,
porque no me quedan lágrimas
que derramar en este día.
Maldigo esta obsesión mía
que no alcanzo a descifrar,
mientras duermo castigado
por lujurias y codicias...
Y despierto ensangrentado;
tengo el corazón abierto
y medio pecho desgarrado.
-¡Disfrazaré mis heridas!
-es lo primero que pienso.

La utopía

Buscando entre una montaña de papel me encontré con algo interesante, casi sin querer. Mi yo de hace unos meses lo guardó bien guardado.

Pinta corta la distancia pero largo el recorrido.
Y de tanto divagar en utopías,
perdemos el camino. Perdemos de vista un rumbo
que no tuvimos, y encontramos el vacío,
cada día.

Nos devora la obsesión, y buscamos distracción
inútilmente. El ridículo intimida,
y no actuamos. Ignoramos nuestra suerte, a veces
nula; nos cegamos, ya por costumbre...

Despidámonos
sin hacer ruido, y arrastrando los pies,
porque no sabemos qué queremos
y queremos por querer.
No hay escapatoria de nosotros mismos.

martes, 21 de enero de 2014

Sueños

Camino entre las calles de alguna ciudad desconocida. Son calles desordenadas, como si quisieran que me perdiese estúpidamente, pero preciosas y llenas de luz, casi demasiado. El cielo está completamente cubierto de un blanco inconfundible. Giro las esquina según me apetece hasta llegar a lo que parece una plaza enorme y casi vacía. Tan sólo puedo ver a un anciano, trajeado y sentado en una silla de bar. A medida que me acerco lo puedo diferenciar con detalle: su traje es gris como su cabello corto y bien peinado, y lleva gafas finas y discretas. Parece una persona de baja estatura y está inmóvil, esperándome mientras me mira. Y yo camino hacia él porque no hay nada más que hacer. Este lugar me ha atrapado como un laberinto sin pérdida pero sin salida. Estoy tan solo que la idea de compañía me asusta. Y él... simplemente está ahí mientras me acerco.

Me fijo en esta ciudad aberrante e intento descifrarla. Los portales de todas las cases son idénticos y no tienen número alguno, el suelo es perfecto y sin falla ni accidente a la vista. Todos los árboles son naranjos y rebosan de su fruta. Aún así, el gris domina y el paisaje entristece, porque todo está tan cerrado, plano y adormecido. Casi sin intención de existir. La contradicción visual me confunde y me hace pensar si este lugar me intenta engañar con esta apariencia imperfecta y despistada por momentos. Y pienso si esta ciudad soy yo.

Me encuentro enfrente del anciano, y me habla.

-¿Tú no escribías poesía?
-Aún lo hago.
Es cierto. No tanto como querría, pero escribo poesía.
-Últimamente no sé nada de ti. Te necesito, necesito que escribas más. Quiero más poesía tuya.
-Mi poesía es solo mía. No te pertenecemos, anciano.
¿Qué se ha creído? Mientras me habla, no se mueve ni cambia su expresión. No me mira tristemente, ni enfadado. Sólo está sereno y eso me pone nervioso.
-Pero quieres dármela, y yo quiero que me la des. Sólo tienes que escribir y todo irá bien.
-¡No puedo! ¿Crees que esto es fácil? Estoy cansado y aborrezco mis versos. Necesito algo más.
-No seré yo quien te ayude.
-No necesito tu ayuda. Crees que la poesía son sólo unas palabras bonitas, y te equivocas. La poesía es mi vida resumida. Lo que no quiero ver pero veo. Lo que deseo y lo que pienso. Lo que quisiera hacer. Mi poesía es lo que siento... y conozco lo que siento porque siempre es lo mismo, pero no lo entiendo. Si no entiendo lo que siento, no entiendo lo que escribo.
-Entonces no sientas.
-Entonces no escribo.

martes, 19 de noviembre de 2013

No sé nada

No entiendo los caprichos
delirantes que en mí nacen,
ni el deseo recurrente
de contacto persistente;
ni tampoco el pensamiento
de un solo baile nocturno,
ni comprendo las razones
del foco de mis miradas.

No sé nada de la fuerza
que me atrapa y desconsuela;
ni siquiera sé si es ella,
quien gobierna mis pasiones,
ni tampoco si pasiones
es palabra que merezca...
ni tan solo una palabra
que conozca me convence.


lunes, 21 de octubre de 2013

Ideas vacías

Me pregunto de dónde salieron
las ideas vacías. Dónde nacieron
los vacuos recuerdos falsos.
Cuánto duró la simpatía
de la memoria mientras vivía,
en los recuerdos amargos.

Cómo surgieron los sueños
ahora insoñables, que no crecieron
hasta muy tarde. Qué son
los ojos cerrados al día,
que hoy en la noche, todavía,
ignoran pena y dolor.

Quiénes fueron los amantes
temerosos y distantes
por su sola condición.
Por qué existen los deseos
reprimidos, verdaderos,
y perdidos a traición.

Desde cuándo lo vivido
muestra apático sentido
en favor de una quimera.
Qué será de aquel rumor,
de pasiones, portador,
con el que anoche durmiera.


viernes, 4 de octubre de 2013

Aunque no te guste la poesía

Y aunque no te guste la poesía,
no importa. Escribiré
para ti, escribiré cuando el día
se acabe, escribiré mientras viva
la noche, escribiré hasta el fin
de la luna.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Letra: Lágrimas de Sangre

The Last Collape - Lágrimas de Sangre

Cuando vi tu frágil cuerpo tras la sombra del cristal,
cortando en el aire la luz, recordé:

Todos aquellos momentos en que tú me distraías
con tu sola mirada, mientras fuera de día.
Y en la noche recordaba tu sonrisa descuidada,
y luego al amanecer siempre miraba a la ventana.

Instantes de paseo sin rumbo,
siguiendo nuestra propia sonrisa.

He perdido el corazón por no poder verte a mi lado,
esta desesperación que poco a poco me está ahogando
me consume la razón y sólo aumenta mi dolor…
Creo que ha llegado la hora de verte de nuevo.

Mi felicidad perdida en poco menos que un segundo,
no pude hacer nada más que ver cambiar todo mi mundo.
Destrozada mi ilusión frente el suspiro de tu vida.
Estas lágrimas resbalan en mi rostro solitario.

Instantes de paseo sin rumbo,
Siguiendo nuestra propia sonrisa.

He perdido el corazón por no poder verte a mi lado,
esta desesperación que poco a poco me está ahogando,
me consume la razón y sólo aumenta mi dolor…
Creo que ha llegado la hora de verte de nuevo.

Y después de mi delirio me venció la oscuridad,
y me atrajo hacia la sombra del cristal.
Estas lágrimas de sangre cayendo sobre tus labios,
esos labios que hoy anhelo, labios tuyos de tus besos.

Renaceré entre tus brazos,
recordaré tu sonrisa,
dormiré para siempre,
despertaré de mi vida.