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lunes, 1 de mayo de 2017

Monster I

I watched desperately how autumn leaves kept falling around me, through endless days of miserable darkness. No giving up, no closure. The dirty rain found so many ways to get lost into the woods, but not a single colour was found that day. And it's always been this way. I felt the scream growing inside me like a devouring monster, restless, tireless. It wouldn't go away. Not in this cage I'd built for it, closed with a lost key.

I've stopped counting the tears I manage to contain. I've cried no more ever since.

jueves, 3 de abril de 2014

Él está loco

Él está loco, pero no sabe que yo lo estoy mucho más.

-¿Qué haces?
-Debe haber alguna forma de autocontrol visual. He leído acerca de ello, y la solución más viable para este tipo de distracciones es la autolesión continua. Cada vez que mi mirada se desvíe hacia ella, me golpearé en la muñeca bien fuerte con esta goma. Se supone que así mi subconsciente aprenderá que no debo hacerlo.
-Tú estás enamorado... no digas tonterías. Desenamorarse no es tan fácil. Y, de todos modos ¿por qué quieres evitarlo?
-No me lo puedo permitir. Odio que esto me haya pasado; nunca en mi vida lo hubiese esperado. Pero es que ella es tan preciosa. Su voz es lo más rico que mis oídos han dejado entrar en esta cabeza llena de locura, y ahora sólo padezco la locura del amor. El amor por unos ojos vidriosos, gigantes y morenos, el amor por unas curvas imposibles, el amor por un cabello que sólo deseo tener en mis manos: largo, suave, brillante. Y si tan sólo fuera por eso. Pero es que también la amo por cómo es, por cómo actúa, por cómo se mueve, por qué dice... por todo, y por nada.
>>Y ahora no puedo dejar de mirarla: no importa qué esté haciendo. Si ella está cerca, me desconcentraré sólo por mirarla y dejaré de ser productivo. Sólo hace falta que esté ahí, y no pensaré nada más que en ella. Si ella no está, simplemente me la imagino. Pero mi imaginación es completamente incapaz de hacer honor a tanta dulzura. Tan sólo quiero volver a estar atento a mi propia vida.
-No te engañes. No puedes olvidar algo así por las buenas: ella está en tu cabeza. ¿No quieres estar tú en la suya?
-No hay cosa que más desee en el mundo en este momento.
-Lo sé. A mí también me pasa.
-¿Cómo?
-No importa.

martes, 21 de enero de 2014

Sueños

Camino entre las calles de alguna ciudad desconocida. Son calles desordenadas, como si quisieran que me perdiese estúpidamente, pero preciosas y llenas de luz, casi demasiado. El cielo está completamente cubierto de un blanco inconfundible. Giro las esquina según me apetece hasta llegar a lo que parece una plaza enorme y casi vacía. Tan sólo puedo ver a un anciano, trajeado y sentado en una silla de bar. A medida que me acerco lo puedo diferenciar con detalle: su traje es gris como su cabello corto y bien peinado, y lleva gafas finas y discretas. Parece una persona de baja estatura y está inmóvil, esperándome mientras me mira. Y yo camino hacia él porque no hay nada más que hacer. Este lugar me ha atrapado como un laberinto sin pérdida pero sin salida. Estoy tan solo que la idea de compañía me asusta. Y él... simplemente está ahí mientras me acerco.

Me fijo en esta ciudad aberrante e intento descifrarla. Los portales de todas las cases son idénticos y no tienen número alguno, el suelo es perfecto y sin falla ni accidente a la vista. Todos los árboles son naranjos y rebosan de su fruta. Aún así, el gris domina y el paisaje entristece, porque todo está tan cerrado, plano y adormecido. Casi sin intención de existir. La contradicción visual me confunde y me hace pensar si este lugar me intenta engañar con esta apariencia imperfecta y despistada por momentos. Y pienso si esta ciudad soy yo.

Me encuentro enfrente del anciano, y me habla.

-¿Tú no escribías poesía?
-Aún lo hago.
Es cierto. No tanto como querría, pero escribo poesía.
-Últimamente no sé nada de ti. Te necesito, necesito que escribas más. Quiero más poesía tuya.
-Mi poesía es solo mía. No te pertenecemos, anciano.
¿Qué se ha creído? Mientras me habla, no se mueve ni cambia su expresión. No me mira tristemente, ni enfadado. Sólo está sereno y eso me pone nervioso.
-Pero quieres dármela, y yo quiero que me la des. Sólo tienes que escribir y todo irá bien.
-¡No puedo! ¿Crees que esto es fácil? Estoy cansado y aborrezco mis versos. Necesito algo más.
-No seré yo quien te ayude.
-No necesito tu ayuda. Crees que la poesía son sólo unas palabras bonitas, y te equivocas. La poesía es mi vida resumida. Lo que no quiero ver pero veo. Lo que deseo y lo que pienso. Lo que quisiera hacer. Mi poesía es lo que siento... y conozco lo que siento porque siempre es lo mismo, pero no lo entiendo. Si no entiendo lo que siento, no entiendo lo que escribo.
-Entonces no sientas.
-Entonces no escribo.

lunes, 8 de octubre de 2012

Entrada de prueba

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín;
Bajel pirata que llaman,
por su bravura el Temido
en todo mar conocido
del uno al otro confín.